Informe de Situación
Tras el Fracaso de Julio: ¿Recogiendo los Añicos?

I. Introducción
II. Agricultura: ¿Estuvo a Punto de Conseguirse?
III. AMNA: Convergencia Condicional Aunque Informe Polémico
IV. Servicios: Buenas Manifestaciones de Intención, pero…
V. Indicaciones Geográficas: Una Larga y Dura Batalla
VI. Evaluación de la Miniministerial: Algunas Cuestiones de Principio
VII. Perspectivas: Tiempo para la Reflexión
Acrónimos
La presente nota aborda la miniministerial de la OMC celebrada en Ginebra a finales de julio de 2008. Tiene en cuenta los informes [nota 1] presentados en agosto por los Presidentes de las negociaciones sobre la agricultura y el acceso a los mercados para los productos no agrícolas (AMNA). Puesto que las negociaciones se encuentran actualmente en punto muerto, la nota sugiere que la mayor parte de los miembros de la OMC harían bien en reflexionar sobre la orientación general del “paquete de julio de 2008” que parecía próximo a su aprobación. Se podría afirmar que gran parte de las propuestas, aunque quizás sean cómodas para las principales economías emergentes y para la mayor parte de los países miembros industrializados, omite las necesidades fundamentales para un desarrollo impulsado por el comercio. Diversos observadores han sugerido [nota 2] que el éxito económico se puede basar en la apertura al comercio y al capital. No obstante, en las negociaciones de Doha se han acumulado sobre las economías más reducidas y débiles excepciones a las modalidades de apertura de los mercados; pero, ¿es esa la manera más adecuada de impulsar la inversión y asegurar un papel competitivo en la economía global?
I. Introducción
1. Un mes después del fracaso de la miniministerial de la OMC, se ha informado a los miembros de esta organización sobre algunos de los elementos presentados anteriormente. El Director General de la OMC presentó un informe sobre la Conferencia de manifestación de intenciones sobre los servicios, y los Presidentes de las negociaciones sobre la agricultura y el AMNA, los Embajadores Crawford Falconer y Don Stephenson respectivamente, presentaron sendos informes sobre el progreso obtenido por sus grupos en el transcurso de la reunión. Ahora da la impresión de que los miembros de la OMC disponen de cierto tiempo para considerar dónde residen realmente sus intereses. Estos informes, destinados a hacer balance de los puntos de convergencia y divergencia de la miniministerial, serán examinados por el Comité de Negociaciones Comerciales (CNC) en su próxima sesión de este otoño, lo que debería contribuir a arrojar luz sobre las posiciones que tienen previsto adoptar en el futuro los miembros de la OMC respecto a las negociaciones de Doha.
2. A medida que disminuye la tensión provocada por el fracaso de la reunión de julio de 2008, el sentimiento que prevalece en las distintas capitales sigue siendo el de una oportunidad perdida. Todas las personas que asistieron a la reunión de finales de julio en Ginebra eran plenamente conscientes de que la celebración de esta miniministerial era arriesgada y de que tenía pocas garantías de éxito. Incluso antes de que comenzara, eran pocos los que confiaban en que se llegara a un acuerdo. Este pesimismo dominante se disipó momentáneamente en el quinto día de la Conferencia, cuando el G-7 recibió con bastante buena disposición una propuesta de compromiso del Director General [nota 3], a la que, aparentemente, se sumaron los demás participantes durante la reunión de la Sala Verde que se celebró a continuación. Los siguientes días estuvieron marcados por un optimismo inesperado que hizo que la Conferencia de manifestación de intenciones del 26 de julio se celebrara con espíritu muy constructivo, antes de dar paso al fracaso. La mayor parte de las delegaciones había llegado a Ginebra con pocas esperanzas y partió con la sensación de que se había perdido el tren por muy poco.
3. Además, conforme al principio de compromiso único por el que se rigen las negociaciones de Doha, no hay nada decidido mientras no se alcance un acuerdo global en todas las cuestiones objeto de negociación. Dado que el orden del día de la reunión estaba limitado a la agricultura, el AMNA y hasta cierto punto los servicios, el progreso obtenido en estos tres ámbitos depende, en consecuencia, del progreso obtenido en las negociaciones sobre las demás cuestiones. Durante los nueve días de reuniones se dejaron de lado dos aspectos particularmente polémicos: las indicaciones geográficas [nota 4] (cuyo alcance Suiza, la Unión Europea y algunos países con economías emergentes, como la India, desearían que se ampliara más allá de los vinos y las bebidas espirituosas, a pesar de la oposición de numerosos miembros como la Argentina, Australia y los EE.UU.) y las normas, un ámbito en el que los Estados Unidos están intentando restaurar la legalidad de su método de evaluación del antidumping (el conocido método de “reducción a cero” contra el que ha fallado el Órgano de Apelación en numerosas ocasiones), en contra de la opinión prácticamente unánime de los demás miembros.
4. Además de estas incertidumbres, el hecho de que la reunión no lograse alcanzar sus objetivos principales puede conducir a numerosas delegaciones a retroceder en algunas de las concesiones más dolorosas previstas en un ambiente de compromiso durante la reunión ministerial. De hecho, muchas dudan de que se pueda mantener el posible progreso logrado en estos nueve días. El ministro de Asuntos Exteriores del Brasil, Celso Amorim, expresó esta idea públicamente y, lamentablemente, muchas personas comparten su punto de vista. Los informes de los Embajadores Falconer y Stephenson lo exponen con mucha claridad.
5. Casi con toda seguridad, las negociaciones no habrán concluido, como mínimo, antes de que finalice 2009; incluso poder asegurar un acuerdo sobre las modalidades para la agricultura y el AMNA queda fuera de alcance este año y, probablemente, hasta que esté en pleno funcionamiento una nueva Administración en los EE.UU. La historia invalida la tesis de que se deba acordar un paquete al amparo de la Administración Bush porque quien venga después será peor. En 1993, la nueva Administración demócrata asumió el gobierno y firmó la Ronda Uruguay en 11 meses.
6. Es posible que se produzcan también otros cambios el año que viene y en 2010. En principio, cabe recordar que lo que se acuerda, en caso de que se llegue a algún acuerdo, permanecerá bloqueado en la OMC durante un período que puede prolongarse hasta 20 años. Durante ese tiempo, resulta difícil saber hasta qué punto avanzarán las grandes economías emergentes o hasta qué extremo podrán utilizar como excusa un tímido acuerdo en la OMC para adoptar un enfoque respecto a nuevos acuerdos de comercio regionales y bilaterales con el que “dividir para vencer”. Merece la pena meditar sobre ello y éste es el momento de hacerlo, para todos los miembros.
7. El Director General de la OMC, al igual que la mayor parte de los miembros, hizo hincapié en la necesidad de reflexionar sobre los motivos del fracaso, que se produjo cuando había tanto en juego. Puede que las diferencias irreconciliables sean demasiado grandes para poder salvarlas. Tal y como afirmó la Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales (USTR) , Susan Schwab, las soluciones tradicionales de “repartir la diferencia” o del “mínimo común denominador” son impracticables por la dificultad y complejidad de las cuestiones en curso de negociación. Cada miembro tenía su lista de deseos y la voluntad política de desviarse de ella estaba ausente. Las “líneas rojas” de cada miembro diferían: para los EE.UU. eran el AMNA, las iniciativas sectoriales sobre los aranceles aplicados a los productos industriales y la cláusula anticoncentración, así como las relacionadas con la agricultura, las flexibilidades limitadas para productos especiales y el mecanismo de salvaguardia especial (MSE) para los países en desarrollo. Para muchos países en desarrollo, en particular los del G-33, resultaban indispensables un alto nivel de flexibilidad para productos especiales y el MSE; otros (la Argentina y China en particular) consideraban que las iniciativas sectoriales eran voluntarias y no estaban dispuestos a aceptar siquiera un número limitado. De un modo similar, la cláusula anticoncentración resultaba inaceptable para muchos. Entonces, ¿qué contenía el paquete que se encontraba tan próximo al acuerdo? Dista mucho de ser transparente, ya que había señales de conflicto, pero lo que viene a continuación es un intento de registrar lo que se perdió durante la miniministerial del verano de 2008.
II. Agricultura: ¿Estuvo a Punto de Conseguirse?
8. Gran parte del informe del Presidente de las negociaciones sobre agricultura, el Embajador Crawford Falconer (Nueva Zelanda), evita toda referencia directa a lo que se debatió y presuntamente se acordó en el marco del G-7 y las sesiones posteriores de la Sala Verde. El Embajador Falconer hace referencia constantemente a lo que “es bien conocido”, lo que refleja su idea de que la convergencia fue producto de unas circunstancias políticas muy concretas durante la reunión ministerial informal. Quizás la convergencia ya no sea de actualidad, ni pueda suponerse. Claramente el Presidente del AMNA no comparte este punto de vista. Para el Embajador Falconer está “en el disco duro”, pero puede resultar contraproducente poner públicamente en apuros a los miembros respecto a posturas que pueden haber adoptado, o no, en la miniministerial de julio. Aún así, los aspectos sobre los que se “informó” eran sustanciales, aunque no sorprendentes; gran parte de ellos adoptaba puntos intermedios dentro de los rangos dispuestos en el proyecto de modalidades preministerial [nota 5].
9. La cuestión clave de los recortes en la Ayuda Interna Global Causante de Distorsión del Comercio (AGDC), en el capítulo de la ayuda interna, fue un ejemplo de repartir diferencias para comodidad de uno de los miembros del G-7 más que acometer las negociaciones desde un punto de vista exigente. Así pues, la segunda reducción de la banda superior se estableció en el 70 por ciento, lo que redujo marginalmente un posible compromiso de los EE.UU. desde un máximo de 15.000 millones de dólares EE.UU., propuestos por Washington en los primeros días de la reunión, a 14.500 millones de dólares EE.UU. Esta cifra sigue siendo prácticamente el doble del gasto actual en los EE.UU. No obstante, reconoce la práctica imposibilidad de legislar recortes adicionales en el Congreso actual de los EE.UU. y el hecho de que con unos precios de productos básicos que vuelven a caer tras haber alcanzado máximos recientemente, los agricultores de los EE.UU. no se sentirán animados a dejar que las protecciones actuales recaigan sobre sus ingresos. La Representante de los EE.UU. para las Cuestiones Comerciales, Susan Schwab, afirma que un máximo de 15.000 millones de dólares EE.UU. hubiera limitado el gasto real en siete de los últimos 10 años.
10. El Presidente Falconer comentó que había otros aspectos relacionados con la ayuda interna que aún estaban sin resolver, incluidos los límites de la caja azul por productos específicos (EE.UU.) y los períodos de base de las reducciones de la MGA para productos específicos de los EE.UU. No obstante, sugirió que se habrían resuelto en un paquete global, al igual que la consignación en listas de AGDC y las prestaciones de la caja azul para miembros de reciente adhesión.
11. En cuanto a la competencia de las exportaciones, el Embajador Falconer informó de que había un “resultado equilibrado” “maduro y a punto”, al igual que un “texto bien pulido” sobre las restricciones a la exportación. Se lamentó de que los ministros no se comprometieran en ningún momento respecto a la cuestión crucial del algodón.
12. Por consiguiente, en general, los capítulos dedicados a la ayuda interna y la competencia de las exportaciones parecían listos para un acuerdo, aunque se tratase de un acuerdo poco firme y tímido y que no cubriera aún ninguna garantía de los EE.UU. sobre compromisos más ambiciosos para el algodón. Nada de esto se podía afirmar realmente sobre el acceso a los mercados respecto al cual, aparentemente, la reunión fue un fracaso.
13. La reducción del 70 por ciento en la horquilla arancelaria superior era previsible y tan sólo representó un punto medio (redondeado) del rango de 66-73 por ciento definido desde hace muchos meses. Además, de las reuniones del G-7/ la Sala Verde parece haber surgido la opción de una concesión de un uno por ciento para los aranceles de países desarrollados que se mantengan por encima del 100 por cien, además de cualquier producto sensible que permanezca por encima de ese nivel. La concesión se pagaría según el texto de modalidades del 10 de julio de 2008 (párrafo 76) [nota 6].
14. El número de productos sensibles que pueden designar los países desarrollados parece haberse fijado en el 4 por ciento, con un 2 por ciento adicional disponible para el pago (párrafo 75). El párrafo 8 del informe del Presidente destaca de un modo algo impreciso una “estructura tripartita revisada” dentro de la que los países en desarrollo podrían ejercer las prestaciones de sus productos sensibles. Este enfoque vincula el grado hasta el que se desvían los recortes de la fórmula con el período de aplicación. Se supone que esta disposición se hará más clara en caso de que avance el resto del paquete.
15. La designación y el tratamiento de “productos especiales” para los países en desarrollo (párrafos 120-122 del proyecto de julio de 2008) parece haber avanzado de un modo significativo; aunque se debe recordar que muy pocos países en desarrollo participaron en los debates y que muchos desearán analizar minuciosamente el resultado anunciado. Además, el 12 por ciento de las líneas arancelarias estaría disponible para su autodesignación como productos especiales (rango anterior: 10-18 por ciento) y estaría sujeto a una reducción media global del 11 por ciento (rango anterior: 10-14 por ciento). El 5 por ciento de las líneas arancelarias adoptaría una reducción de cero. La situación de los miembros de reciente adhesión se perfiló con mayor claridad en el proyecto de julio de 2008 (párrafo 122): el 13 por ciento de las líneas arancelarias pendiente de designación y sujeto a una reducción media del 10 por ciento. La concesión del 5 por ciento para las reducciones a cero también parece ser aplicable a los miembros de reciente adhesión.
16. El Presidente informó de que aún había dos cuestiones relacionadas con el acceso a los mercados que seguían sin un principio de solución: en primer lugar, en el ámbito de los productos sensibles, el que se permita o no la creación de nuevos contingentes arancelarios donde nunca los había habido (véanse las dos opciones presentadas en el texto de julio de 2008), y, en segundo lugar, la propuesta de que se simplifiquen todos, o la mayor parte, de los aranceles “complejos” actuales (no ad valorem) (párrafos 100-104 del texto de julio de 2008). Ambas son cuestiones problemáticas que resultan sumamente importantes para los miembros de la OMC, cuyos mercados se encuentran entre los más protegidos.
17. El Embajador Falconer también sugiere que hubo otros elementos cerca de cerrarse; probablemente, mediante las consultas entre los altos funcionarios mantenidas en paralelo a los acontecimientos ministeriales. En cuanto a los aranceles aplicados dentro del contingente (párrafo 105, texto de julio de 2008), parecía aceptarse la reducción por debajo de un umbral no especificado (por el Embajador Falconer) o una reducción resultante de una fórmula no especificada. Un único tipo arancelario sería aplicable a todas las líneas arancelarias cubiertas por un contingente. Parece que las disposiciones para los países en desarrollo no se han definido tan bien. Asimismo, se llegó en gran medida a un acuerdo respecto a la cuestión pendiente sobre la administración de los contingentes arancelarios (el mecanismo “aplicable en caso de subutilización”).
18. Supuestamente, se llegó a “entendimientos” en relación con el trato de los productos que se superponen en la lista de productos tropicales y en la de productos para la diversificación (“la más completa liberalización”) y sujetos a la erosión de las preferencias (períodos de aplicación más amplios para los recortes). Las opciones para tratar las tensiones de este grupo de productos se recogen en los párrafos 138-141 del texto de julio de 2008.
19. Un producto tropical/sujeto a la erosión de las preferencias que normalmente hubiera sido objeto de tales entendimientos son los bananos. Durante la reunión se anunció un acuerdo que estipularía un aumento de los aranceles de la UE sobre los bananos el 1º enero de 2009 a 148 euros por tonelada y su reducción en siete años a 114 euros por tonelada. El acuerdo, entre la UE por un lado y los productores de América Central/del Sur y los EE.UU. por el otro, habría solucionado los numerosos casos pendientes para la solución de diferencias entre estos miembros. Los países ACP se opusieron a la solución y propusieron una lista de reducciones arancelarias. Sin embargo, el fracaso de la reunión también significó la pérdida del acuerdo sobre los bananos y un rápido retorno a hostilidades en el marco del Órgano de Solución de Diferencias (OSD).
20. El trato de los países menos adelantados respecto al acceso a los mercados (libre de derechos y de contingentes) se trataría a partir de la base acordada finalmente en el AMNA.
21. Quedaban pues las dos cuestiones relacionadas con las “salvaguardias”. La primera, las disposiciones de salvaguardia especial (SGE) de la Ronda Uruguay, se habría retirado progresivamente tras siete años para los países desarrollados con sólo un uno por ciento de las líneas arancelarias permitido al inicio del período de aplicación y sin que se aumentaran los derechos por encima de la consolidación de la Ronda Uruguay. El Presidente comentó que es posible que se hubieran mantenido las SGE para los países en desarrollo “en un porcentaje muy bajo de líneas arancelarias (…) y en un porcentaje algo más elevado en el caso de las economías pequeñas y vulnerables”.
22. No obstante, aunque las SGE se solucionaron en gran medida, no se pudo silenciar a su hermano pequeño. El nuevo MSE para países en desarrollo llevó al fracaso de la reunión. Poco se puede añadir a lo que fue un fracaso exhaustivamente documentado. El concepto de proporcionar un MSE se aceptó hace tiempo; los niveles de alarma (volumen y valor) y la amplitud de la solución aceptable se establecieron en gran parte en el texto de julio de 2008. La polémica [nota 7] surgió únicamente en relación con las circunstancias en las que una solución puede infringir consolidaciones anteriores a Doha. El texto de julio de 2008 (párrafo 134) reconocía que los PMA podrían infringir tales consolidaciones, dentro de unos límites. Los dos párrafos que se incluyen a continuación, que versan sobre la misma situación en relación con las economías pequeñas y vulnerables (párrafo 135) y otros países en desarrollo (párrafo 136), fueron un motivo claro de polémica. El documento de Pascal Lamy presentado al G-7 el 25 de julio de 2008 pretendía imponer unos niveles de activación del 140 por ciento de las importaciones de base, tras lo que se podrían infringir las consolidaciones. La solución podría situar los derechos en el valor mayor del 15 por ciento sobre el nivel consolidado o un incremento de 15 puntos ad valorem. Además, la posibilidad de consolidación antes mencionada podría aplicarse en un máximo del 2,5 por ciento de las líneas arancelarias en cualquier año.
23. Aún quedan diferencias de opinión respecto a la aceptación de las propuestas de Pascal Lamy en el marco del G-7; los EE.UU. y la UE insistieron en que el documento de Lamy era un paquete que no se podía dejar de lado. En cualquier caso, quedó claro inmediatamente que China, la India y otros países que quedan fuera del reducido grupo no darían su consentimiento. Su opinión era en esencia que, actuando de un modo razonable, se podían poner pocos límites a su libertad de acción para proteger los ingresos de los agricultores pobres y vulnerables. Por otro lado, la mayor parte del Grupo de Cairns, incluido el Brasil y los EE.UU. no podían soportar la idea de que el acceso a los mercados pudiera volverse seriamente inseguro y llegar a niveles incluso peores que los alcanzados tras la Ronda Uruguay. Dado que la medida se podía aplicar en dos de los mercados de alimentos que presentan el mayor tamaño y crecimiento del mundo (China y la India), se consideró que reducía de manera considerable el valor potencial del paquete de Doha. Teniendo en cuenta la polarización en un punto tan importante, desde la perspectiva actual no resulta sorprendente que llegase a hacer fracasar el acuerdo.
24. Se señaló que, en determinados casos, la importancia de la medida sobre el MSE podría ser exagerada dado el predominio de derechos aplicados en niveles muy inferiores a los consolidados por los países en desarrollo susceptibles de utilizar el mecanismo (aunque ese no es el caso de China). Este argumento tuvo poca repercusión, al igual que los intentos de resolver las diferencias mediante un cambio de cifras e incluso del enfoque completo. Ambas partes se aferraron a cuestiones de principio y, posteriormente, la reunión fracasó.
III. AMNA: Convergencia Condicional Aunque Informe Polémico
25. A pesar de que en su informe de agosto de 2008 el Embajador Stephenson [nota 8] va un paso más allá que el informe del Embajador Crawford Falconer al presentar un nuevo texto del proyecto, sus percepciones de lo que se acordó y no se acordó durante la reunión ministerial resultan considerablemente más polémicas. En determinados ámbitos, concretamente en el compromiso de negociar acuerdos sectoriales sobre el AMNA, la polémica gira en torno a lo que aceptaron concretamente los miembros del G-7. En términos más generales, está claro que hubo mucha menos aceptación en las sesiones posteriores de la Sala Verde, que eran más participativas, respecto a las propuestas de Pascal Lamy en este ámbito de las negociaciones. Tal y como señala el Presidente, el apoyo estaba evidentemente muy condicionado al posible acuerdo en las negociaciones sobre otras áreas del paquete del AMNA, así como a aspectos fundamentales de la agricultura.
26. El G-7 abordó los tres elementos más políticos que quedaban pendientes del proyecto de julio de 2008. Un coeficiente de 8 en la fórmula de los países desarrollados fue un resultado de rango medio, cuya aceptación estaba claramente condicionada. Los coeficientes para los países en desarrollo (20, 22 y 25) también fueron puntos medios (o redondeos) en los rangos de julio de 2008 e ignoraron las posturas distantes de la Argentina, entre otros, que reclamaba coeficientes superiores a 30. Parece que el Brasil ha desempeñado un papel decisivo en la concesión de estas tres cifras en el marco del G- 7, a pesar de que ni la India ni China parecen haberse resistido demasiado. Los recortes correspondientes al bajo coeficiente de 20 eran en gran medida alternativas de rango medio del texto de julio de 2008 (párrafos 7(a)(i) y (ii)). Para el coeficiente de 22, las flexibilidades eran como las del texto de julio de 2008 [nota 9]. La opción del coeficiente de 25 no suscita flexibilidades.
27. La segunda cuestión más importante que parece haber resuelto por completo el G-7 (y que no se ha cuestionado de manera significativa posteriormente) fue la célebre “cláusula de anticoncentración” (párrafo 7(d) del texto de julio de 2008). Así, en el caso de los miembros en desarrollo que apliquen la fórmula actualmente los recortes en las fórmulas se deben imponer en un mínimo del 20 por ciento de las líneas arancelarias nacionales o del 9 por ciento del valor de las importaciones a nivel del SA.
28. La cuestión más difícil entre las abordadas por el G-7 fue la de los acuerdos sectoriales. Las declaraciones públicas que se han emitido desde entonces demuestran que lo que se promovió como acuerdo era cualquier cosa menos un acuerdo. El reto radicaba, y sigue radicando, en descubrir una fórmula que reconozca la naturaleza “no obligatoria” de la participación en cualquier ejercicio sectorial, mientras se aporta cierta seguridad política respecto a la participación real y significativa de los miembros de los principales mercados emergentes. Para China ha sido especialmente difícil aceptar iniciativas de arancel nulo en los sectores identificados hasta el momento. Beijing tiene intereses encontrados. Probablemente, estas iniciativas abrirían nuevos mercados interesantes; no obstante, al mismo tiempo, gran parte de la industria china continúa desarrollando su actividad en condiciones que se encuentran por debajo del nivel competitivo, en especial las empresas que trabajan con tecnologías obsoletas y las que son propiedad del Estado, y desea conservar su propia participación en el mercado nacional. Irónicamente, otros grandes mercados en desarrollo, principalmente el Brasil, la India y Sudáfrica, tienen miedo de los acuerdos sectoriales precisamente porque ven el dominio de los proveedores chinos. Los principales miembros desarrollados tienen intereses selectivos en los acuerdos sectoriales; probablemente sean pocos los que participen en las propuestas para los textiles, las prendas de vestir y el calzado, por ejemplo. Al mismo tiempo, esos mismos miembros desarrollados necesitan una experiencia creíble en cuanto a los acuerdos sectoriales para compensar la idea de varios grupos industriales de que las reducciones arancelarias vinculadas a la fórmula suiza y sus numerosas excepciones aportará un pequeño, o ninguno, nuevo acceso significativo a los mercados.
29. Por consiguiente, prácticamente todo el mundo tiene intereses en conflicto. El texto del G-7 preveía agregar al acuerdo sobre modalidades una lista de los miembros comprometidos a “participar en la negociación de los términos de al menos dos iniciativas arancelarias sectoriales que puedan llegar a una masa crítica”. El texto presentado por el Presidente en su informe omite toda referencia a la “masa crítica” y sustituye la frase “con miras a hacerlas viables”. Parece que el cambio es del agrado de China, que se vio sometida a presión para participar en sectores vulnerables dado que representa una cuota muy importante del mercado mundial. Cabe señalar que los textos actuales (10 de julio de 2008) de cada uno de los acuerdos sectoriales propuestos incluyen referencias explícitas a la proporción de comercio mundial que podría representar una masa crítica: la participación en ese nivel haría, en efecto, que los acuerdos fueran operativos. Está claro que la inclusión del objetivo de “al menos dos” plantea la duda sobre si los miembros que son reacios elegirían sencillamente sectores en los que no tienen sensibilidades respecto a la importación, con o sin intereses en la exportación.
30. El informe del Presidente también añade que (párrafo 9): “La participación en la negociación de los términos de una iniciativa sectorial no prejuzgará la decisión de un Miembro de participar en esa iniciativa sectorial”. Por último, no queda rastro de la flexibilidad adicional que recibiría finalmente todo miembro que acceda a participar en una iniciativa sectorial. Se prevé un aumento del coeficiente pertinente, pero el nivel de aumento no se decidirá hasta dos meses después de la fecha de aplicación de las modalidades del ANMA.
31. En conjunto, se trata de una disposición muy confusa que ha llevado al Presidente a la línea de fuego, principalmente desde los EE.UU., que consideran que este texto carece de precisión. No queda claro qué proporción del texto ha sido resultado del debate celebrado entre bastidores al final de la miniministerial que no se presentó ni al G-7 ni a la Sala Verde. La potente National Association of Manufacturers de los Estados Unidos ha atacado el texto alegando que ha reducido el potencial de acuerdo y que representa un “nuevodebilitamiento inaceptable de la ambición”.
32. Para aumentar la confusión, tal vez deliberadamente, la UE puso sobre la mesa una propuesta sectorial adicional a mediados de julio (no en el texto del 10 de julio) que abarcaba los textiles, las prendas de vestir y el calzado [nota 10]. A diferencia de otras propuestas, ésta es un texto esquemático, que sencillamente se dirige a todos los miembros (sin referencia a la “masa crítica”) para que reduzcan los aranceles a un tipo final “que se acerque el máximo posible a cero” y la eliminación del conjunto de los obstáculos no arancelarios y las restricciones a la exportación sobre las materias primas. No ha habido explicación alguna que acompañe lo que se puede considerar como una propuesta interesante en cierto modo. Con toda certeza, haría sentir incómodos a los EE.UU. si alguna vez se llegase a considerar seriamente; por otra parte, muchos miembros temen que favorezcan las importaciones de China. Podría minar diversas e importantes disposiciones preferenciales. Respecto a los obstáculos no arancelarios, sería interesante saber si los EE.UU. y la UE renunciarían a sus complejas y, en algunos casos, injustas normas de origen en este sector tan sensible.
- En su informe, el Presidente señala diversos ámbitos en los que considera que se aseguró la “convergencia” al margen de las cuestiones principales.
- Miembros con un bajo porcentaje de líneas arancelarias consolidadas (párrafo 8 del texto de julio). Al parecer, esta cuestión se resolvió antes [nota 11] del comienzo de la reunión ministerial. En el párrafo 8(a) los rangos de los niveles del objetivo final para el porcentaje de líneas arancelarias consolidadas se establecieron en el 75 por ciento para los miembros cuyos aranceles del ANMA se sitúan actualmente por debajo del 15 por ciento consolidado, y en el 80 por ciento para aquellos cuyo porcentaje actual de líneas arancelarias consolidadas se sitúa en o por encima del 15 por ciento. Para todos estos miembros, el nivel medio final de los aranceles de reciente consolidación no excederá del 30 por ciento. En el párrafo 8(d), se conserva la primera opción para la aplicación y se ha eliminado la segunda. Así, el objetivo del tipo consolidado medio debe lograrse en 11 plazos anuales con igual tipo a partir del 1º de enero del segundo año posterior a la entrada en vigor de los resultados de Doha.
- Se anima a Bolivia a aplicar las modalidades para economías pequeñas y vulnerables (párrafo 13), pero no deberá informar cada año al Consejo del Comercio de Mercancías.
- El anexo B del informe del Presidentesobre el acceso a los mercados para los PMA se ha modificado (según lo dispuesto en los párrafos 15-17 del texto de julio), en gran medida para considerar la adopción de referencias del proyecto de modalidades para la agricultura (texto de julio) y la decisión ministerial de Hong Kong. Con la inclusión del párrafo 15(b) (“otorgar un acceso a los mercados significativamente mejorado para todos los PMA”) se pretende supuestamente asegurar que el 97 por ciento del comercio que cubrirán los EE.UU., en particular, deberá incluir inicialmente algunos productos que estén realmente presentes en el comercio con PMA.
- Mongolia está incluida entre los miembros de reciente adhesión a los que no se exige que pongan en práctica reducciones arancelarias además de la ejecución de sus compromisos de adhesión (párrafo 20 del texto de julio).
- Las disposiciones relativas a la erosión de las preferencias establecidas en los párrafos 28 y 30, así como los anexos 2, 3 y 4 del texto de julio, destinadas a moderar la velocidad de las reducciones de los aranceles en los productos de preferencia (y, por lo tanto, también para dar una protección ampliada a las industrias textiles y de prendas de vestir de los EE.UU. y la UE), se han modificado notablemente pero siguen siendo motivo de controversia. Se han ampliado las listas de productos cubiertos, en particular en lo que respecta a las prendas de vestir: de 40 a 57 líneas para la UE y de 25 a 29 para los EE.UU. Además, se han ampliado significativamente las disposiciones del párrafo 30 respecto a períodos compensatorios de aplicación más cortos para los miembros en desarrollo que exportan a los EE.UU. y a la UE productos contenidos en las listas de los anexos 2 y 3, pero que no se benefician de preferencias. De este modo, en lugar de ser aplicables únicamente al Pakistán y Sri Lanka (seis líneas arancelarias cada uno en el mercado estadounidense), ahora son aplicables además a Bangladesh, Camboya y Nepal. En los casos del Pakistán y Sri Lanka, ahora están incluidos ciertos productos (entre ellos textiles, alfombras, prendas de vestir y productos pesqueros) que se están introduciendo en el mercado de las CE.
34. El Presidente llama la atención respecto a cuatro ámbitos sobre los que hubo “poca o ninguna” convergencia:
- Sudáfrica y la SACU - Amplia oposición a conceder a Sudáfrica flexibilidad adicional a la indicada en el párrafo 7(e) del texto de julio: concretamente, entre 1 y 6 puntos porcentuales adicionales sobre los previstos en la flexibilidad del párrafo 7(b)(i) (para el coeficiente y=22).
- Flexibilidades adicionales para Venezuela - Párrafo 7(g) del texto de julio.
- Economías pequeñas y vulnerables - Las medias de los objetivos de las dos bandas superiores contenidas en el párrafo 13(a)(i) y (ii) del texto de julio siguen en conflicto. En otras palabras, ¿qué punto del rango 28-32 por ciento deberían tener como objetivo los tipos consolidados medios de los aranceles actuales superiores al 50 por ciento?; y, para esos aranceles que se sitúan ahora entre el 30 y el 50 por ciento, ¿qué punto en el rango 24-28 por ciento?
- Miembros de reciente adhesión - ¿El período adicional previsto en el párrafo 19 del texto de julio para la aplicación debe ser de 3 ó 4 años? Esto atañe únicamente a los miembros de reciente adhesión que apliquen la fórmula y está relacionado en gran medida con China; por consiguiente, todo acuerdo está sin duda alguna vinculado con otras cuestiones que también se centran en Beijing.
- Omán - Continúa pendiente una propuesta reciente de Omán para asegurar un trato excepcional (no estar obligado a reducir ningún tipo consolidado por debajo del 5 por ciento).
- Cobertura de productos - Continúa presentándose cierta oposición a la eliminación de los corchetes de la lista de cobertura de productos de la nota de pie de página del anexo 1 para compromisos del AMNA. La nota de pie de página contempla la inclusión de determinados productos excepcionales y la exclusión de diversos miembros.
IV. Servicios: Buenas Manifestaciones de Intención, pero…
35. En la Conferencia de manifestación de intenciones celebrada el 26 de julio, los asistentes trabajaron con un espíritu muy constructivo y expresaron su intención de mejorar sus compromisos específicos, en ocasiones de forma significativa. Cuando se hayan distribuido las ofertas revisadas se obtendrá una imagen clara de las posibles mejoras.
36. Respecto a los modos de suministro, la mayor parte de los participantes (especialmente de los países desarrollados) afirmó su intención de mejorar sus compromisos en el modo 4, para lo que proporcionarán mayor cobertura a los profesionales independientes, eliminarán las pruebas de necesidades económicas discrecionales y ampliarán la duración de las estancias autorizadas. Respecto al modo 3, muchos tienen previsto elevar el límite máximo de la participación extranjera de capital, o incluso eliminarlo por completo, especialmente en los sectores de servicios de telecomunicaciones, finanzas, medio ambiente y distribución. También cabe esperar ciertas mejoras, aunque menores en comparación, respecto a los modos 1 y 2.
37. Desde un punto de vista sectorial, se han realizado propuestas para una mejora más o menos significativa de la mayor parte de los sectores. Además de los sectores mencionados anteriormente [nota 12], son los servicios relacionados con la energía y con todos los modos de transporte los que han acaparado el mayor número de propuestas. Estas mejoras deberían contribuir en gran medida a reducir la brecha que existe entre el régimen actual y los compromisos específicos de los miembros, o incluso a eliminarla por completo en un gran número de casos. Algunos miembros incluso han mostrado su disposición a ir más allá del statu quo y liberalizar aún más el régimen que aplican en determinados sectores. Por último, la mayor parte de los participantes expresó su deseo de contar con disciplinas efectivas sobre la reglamentación nacional, a pesar de que en la Conferencia no se tratara este tema en detalle.
38. Por acuerdo general, la Conferencia de manifestación de intenciones celebrada entre 32 miembros parece haber sido un éxito, a pesar de que no se dispone de actas oficiales con las que realizar algún tipo de valoración, por muy superficial que pudiera ser. El informe del Director General Lamy [nota 13] habla en gran parte por sí solo. Los miembros extraerán sus propias conclusiones para determinar si las manifestaciones de intención sugieren un resultado que potencialmente merezca la pena desde la perspectiva de sus circunstancias particulares. Por supuesto, tal y como observa el señor Lamy, los posibles compromisos indicados estaban sujetos a condiciones en todos los casos y, de cualquier modo, no representarían un resultado concluyente incluso aunque se confirmen finalmente en ofertas formales y proyectos de listas.
39. Mientras que el Embajador Fernando de Mateo (México), Presidente del Grupo de Negociación de Servicios, parecía animado por la reunión, posiblemente porque el nivel de sus expectativas era bajo, los principales protagonistas tenían reservas al respecto. Con las “ofertas” considerables que hicieron Brasil, China y la India, los EE.UU. y la UE encontraron motivos de esperanza e incluso más motivos para aumentar sus expectativas. Es evidente que los compromisos respecto de los servicios financieros serán vitales para valorar un paquete final de Doha. Desde el punto de vista opuesto, la India y otros participantes acogieron de buen grado algunas manifestaciones de Bruselas y Washington respecto al modo 4, incluidas cuestiones relacionadas con los visados y las necesidades económicas; sin embargo, seguirán siendo escépticos hasta que tales perspectivas se confirmen en el plano legislativo.
40. Dado el posterior fracaso de la reunión, no está del todo claro cuántas de las manifestaciones siguen siendo válidas, especialmente si se tiene en cuenta que la Conferencia de manifestación de intenciones se celebró con la euforia que siguió a la aparente aceptación del paquete de Lamy sobre las modalidades para la agricultura y el AMNA. El único documento formal sobre la situación actual de las negociaciones sobre servicios en general sigue siendo el informe del Presidente del 28 de julio de 2008 [nota 14]. Dicho informe refleja el progreso obtenido antes de la reunión ministerial. Los miembros acordaron provisionalmente un marco temporal para nuevas ofertas (el 15 de octubre de 2008) y proyectos de listas (1º de diciembre de 2008), pero estos plazos no significan demasiado, ya que la reunión ministerial no tuvo éxito. El Presidente resolvió el espinoso asunto de los niveles comparativos de ambición que se esperan de los tres principales ámbitos de las negociaciones de Doha mediante una simple referencia a “un elevado nivel de ambición y de voluntad política, según se refleja en las demás esferas del PDD”. El objetivo de algunos miembros de asegurar la consolidación de, al menos, los niveles actuales de acceso a los mercados y de trato nacional sigue siendo motivo de controversia. Sólo se acepta “cuando sea posible” y referido en particular a sectores o modos de suministro que sean de interés para las exportaciones de los países en desarrollo.
41. El principal avance reflejado en el informe del Presidente es el acuerdo entre los miembros respecto al recurso a un mecanismo de exención con el que imponer un mecanismo adecuado para conceder preferencias a los PMA. Aún se han de negociar las características concretas de tal mecanismo de exención (supuestamente antes de que se presenten las ofertas revisadas, es decir, el 15 de octubre de 2008). En cualquier caso, entre las diversas opciones legales de las que disponían, los miembros han elegido claramente la que tiene un mayor carácter temporal, ya que un mecanismo de exención tendría que renovarse anualmente. El hecho de que la Cláusula de Habilitación adoptada al término de la Ronda de Tokio también fuera inicialmente un mecanismo de exención temporal puede tranquilizar de algún modo a los PMA. El tiempo dirá si el acuerdo vigente sobre un mecanismo de exención es verdaderamente un punto decisivo para el AGCS.
V. Indicaciones Geográficas: Una Larga y Dura Batalla
42. En declaraciones públicas y del Comité de Negociaciones Comerciales (CNC), en las etapas iniciales de la miniministerial numerosos miembros dieron la impresión de estar aumentando las apuestas por las tres cuestiones relativas a la propiedad intelectual: el registro de las indicaciones geográficas para vinos y bebidas espirituosas; la extensión de la protección de las indicaciones geográficas a otras mercancías (una cuestión respecto a la que Suiza afirmó que las solicitudes de más de 100 miembros de la OMC no se podían ignorar, mientras que la UE ha puntualizado que este es uno de los “puntos obligatorios” de las negociaciones); y las cuestiones sobre los ADPIC/Convenio sobre la Diversidad Biológica, es decir, la divulgación de la fuente de información genética para nuevas patentes (un aspecto que cuenta con un amplio apoyo entre los países en desarrollo). Los EE.UU. y Australia, así como otros países en desarrollo (Argentina, Brasil, Chile, etc.) se han opuesto sistemáticamente a que se incluya en las negociaciones la ampliación de las indicaciones geográficas. El grupo de los PMA mostró un interés particular por la extensión y la divulgación. A pesar de que el Director General hubiera deseado mantener estas cuestiones fuera del terreno de juego, no tuvo más opción que incluirlas al margen de la reunión.
43. Para ello, el señor Lamy invitó al ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Støre, a acometer la nada envidiable tarea de lograr consenso donde no lo había habido desde las primeras etapas de las conversaciones de Doha, incluso antes de que se pusieran en marcha. Hizo todo cuanto pudo en un terreno infértil. El último informe conocido que dirigió al CNC antes de que la reunión fracasara estaba destinado a señalar el fracaso sustancial y, al leer entre líneas, la intención era proponer un texto que llevara esas cuestiones a un debate aún más profundo en algún momento posterior a la decisión sobre las modalidades para la agricultura y el AMNA. Nunca se sabrá si habría sido aceptable para la UE (especialmente para Francia), la India, Suiza y otros entusiastas.
VI. Evaluación de la Miniministerial: Algunas Cuestiones de Principio
44. A medida que pasa el tiempo, el acuerdo alcanzado la noche del viernes (25 de julio) sobre las propuestas de Pascal Lamy parece cada vez menos sustancial y seguro. Los ministros del G-7, en particular Susan Schwab (USTR) y los ministros Celso Amorim y Kamal Nath (India), parecían optimistas. El ministro Amorim afirmó que las perspectivas de acuerdo habían aumentado del 50 al 65 por ciento.
45. El lunes 28 de julio, Pascal Lamy informó al CNC de que se habían registrado progresos muy importantes, así como “un nivel muy elevado de convergencia sobre muchas cuestiones”. No obstante, en 24 horas, mientras que Pascal Lamy y Peter Mandelson hablaban ante la prensa de un acuerdo histórico, otros iban rechazando el acuerdo a medida que la duda se cernía sobre el alcance real del consenso dentro del reducido grupo del G-7 y las posibilidades de aceptación entre la asamblea de la Sala Verde. ¿Había un texto aceptado sobre el trato de las iniciativas sectoriales en el marco del AMNA? De manera similar, ¿había realmente un “amplio acuerdo” y “convergencia” respecto a los productos que estarían sujetos al trato aplicable a los productos tropicales o a los que están protegidos de la erosión de las preferencias? Ahora parece que no. ¿Era posible que la modesta concesión adicional por parte de los EE.UU. respecto a la AGDC sobreviviera a las protestas de la Argentina y otros? La reunión fracasó finalmente por detalles más bien confusos sobre el mecanismo de salvaguardia especial en el sector de la agricultura; pero es más que evidente que si no hubiera sido el MSE, hubiera sido otro el motivo.
46. Probablemente sea correcto, tal y como ha insistido desde entonces la Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales , que la ruptura tuviera que ver menos con detalles técnicos que con principios. La imposición de un mecanismo de salvaguarda en virtud del cual los miembros pudieran romper consolidaciones establecidas hace tiempo, además de lo ya vigente, es decir, el Acuerdo sobre Salvaguardias, es un movimiento de una importancia considerable que no contribuye a la estabilidad y seguridad de las condiciones de acceso a los mercados que la OMC pretende lograr.
47. Sin embargo, las cuestiones de principio, que deberían atraer el interés de la mayor parte de los miembros y en especial el de los menos influyentes y más frágiles desde el punto de vista económico, aún tienen mucha fuerza. Están relacionadas con un período muy prolongado durante el que permanecerá vigente todo aquello que se acuerde ahora, especialmente para las supereconomías emergentes como el Brasil, China y la India. Sin embargo, lo que es más importante es que de ello se infiere una tendencia continua hacia el bilateralismo y el regionalismo, y el que se deje de lado la suerte de los miembros más pequeños y menos poderosos.
48. Tal vez, el punto de vista más sincero sería el de que el “Programa para el Desarrollo” ha sido una especie de trampa para muchos miembros. Como una ronda que se ha desviado de las obligaciones para establecer importantes compromisos hacia las economías avanzadas y lejos de las naciones más pobres y más pequeñas, ha negado a los miembros menos favorecidos el estímulo que necesitan para crear el tipo de mercados y de entornos normativos que atraen la inversión. Resulta irónico que las grandes economías en desarrollo que han insistido en un trato excepcionalmente duro son precisamente las que reciben inversiones en cualquier caso. El Brasil, China y la India ya reciben la mejor parte de la inversión extranjera directa (IED). La única elección que tienen las empresas más importantes es estar presente en estos mercados, prácticamente sin tener en cuenta la cordialidad del entorno normativo. El resto del mundo en desarrollo y numerosas economías que se encuentran en transición deben luchar por el tipo de IED que les ayude a construir una capacidad productiva orientada a la exportación.
49. Por supuesto, poco se puede hacer por evitar que cualquier miembro de la OMC adopte, de manera unilateral, políticas que favorezcan la inversión; en efecto, eso es precisamente lo que han hecho el Brasil y la India, aunque la reforma realizada en China estuvo impulsada en gran medida por su proceso de adhesión a la OMC. Una vez más, sin embargo, las principales economías pueden tomar esa ruta y atraer inversores incluso sin consolidar sus nuevos aranceles y regímenes normativos en la OMC. De ahí la dilatada brecha que continúa existiendo entre los aranceles consolidados y los aplicados para algunos de esos mercados. Por otro lado, las economías más pequeñas necesitan crear entornos de inversión seguros si quieren ser creíbles, y eso significa consolidación.
50. La dinámica fundamental del proceso de Doha ha sido contraria a esta necesidad. Poco a poco, las excepciones se han ido acumulando como si se tratara de una finalidad en sí. Para algunos miembros lo es; para otros es una trampa. Es una buena muestra para afirmar que los países industrializados han conservado un trato especial extensivo para sus sectores agrícola y textil. Sin duda es así, pero saberlo y basar en ello las posturas de negociación no hace que las naciones pequeñas y pobres se conviertan en casos de éxito económico. Por supuesto, en cuestiones como la del algodón, no cabe duda de que las políticas de los EE.UU. y la UE han minado el mercado global. Sin embargo, corregir este aspecto, si es que se llega a hacer, no será suficiente para llevar un progreso económico sostenido a los productores africanos.
51. Alcanzar un acuerdo ahora, con las condiciones propuestas, puede ser de gran interés para numerosos miembros en algunos aspectos, pero podría inmovilizar determinados acuerdos dudosos incluso durante dos décadas. El mundo se ha quedado atónito ante el avance de China y la India precisamente en el período trascurrido desde el inicio de las negociaciones de Doha; ¿dónde estarán en 2028? Estos miembros probablemente seguirán adelante con su liberalización, pero lo harán cada vez más sobre una base regional o bilateral en ausencia de un resultado de Doha verdaderamente exigente, lo que puede ser altamente beneficioso para los PMA y otras economías de menor tamaño. Muchos otros miembros de la OMC se enfrentarán únicamente a una mayor competencia en las importaciones por parte de las economías extremadamente competitivas en los sectores en los que se han convertido en proveedores dominantes.
52. Ahora, hay opiniones diferentes sobre las negociaciones de Doha y lo que hay sobre la mesa de negociación. Este documento adopta deliberadamente un punto de vista diferente. No obstante, lo que se pretende con los párrafos precedentes es sugerir que no sería malo contar con un período de reflexión. Aunque fuera posible extraer conclusiones de forma precipitada este año, no es necesariamente interesante para todos los miembros. Depende en gran medida de lo que los gobiernos pretendan de la OMC; algo que en los últimos años ha sido cada vez menos claro.
VII. Perspectivas: Tiempo para la Reflexión
53. En cualquier caso, las posibilidades de lograr un acuerdo este año en las modalidades para la agricultura y el AMNA parecen remotas; una conclusión de Doha resulta imposible. La química política fundamental sigue siendo la misma de hace un año o más. En los EE.UU. está vigente una Ley sobre la Agricultura que es incompatible con cualquier posible resultado de Doha. Actualmente, las posibilidades de que un presidente republicano corrija la legislación para acomodarla al resultado de Doha son mínimas. Al mismo tiempo, nadie puede tener mucha confianza en que los EE.UU. ratifiquen un acuerdo de Doha, ya que la Administración actual no ha recibido del Congreso demócrata las facultades para realizar negociaciones bajo el procedimiento de “vía rápida” y no es muy probable que las reciba. No parece que la mayoría demócrata del Congreso vaya a sufrir un revés en las elecciones de noviembre; por el contrario, puede llegar a ser abrumadora. Si se elige a un Presidente demócrata, la situación para la OMC cambiará drásticamente. Ciertamente, una nueva Administración deseará revisar los objetivos de la política comercial. Como consecuencia, es probable que el empleo y los aspectos relacionados con el medio ambiente adquieran más importancia que nunca. No obstante, es probable que un Presidente demócrata que solicite a un Congreso demócrata autoridad para actuar con celeridad la obtenga, incluso en condiciones difíciles. Sin embargo, dichas condiciones podrían ser aplicables en gran medida a acuerdos comerciales “bilaterales”. Es probable que las condiciones relativas a los acuerdos comerciales “multilaterales” se centren en China y en la conservación de los instrumentos de protección comercial de los EE.UU.; en concreto, las leyes antidumping.
54. En Ginebra se ha percibido el deseo de que se llegue a un acuerdo de Doha con la Administración actual de los EE.UU., ya que será mucho más difícil, cuando no imposible, conseguirlo con la siguiente. Esto no es cierto. Como hemos comentado anteriormente, la Ronda Uruguay se firmó en 1993, a pesar de la retórica contraria al comercio que acompañó a la elección de Bill Clinton. El actual candidato demócrata a la presidencia, Barack Obama, puede decir cosas que parezcan preocupantes para los representantes comerciales de otros lugares, pero cuando esté en el Despacho Oval (si es elegido), tal vez deje de lado la retórica proteccionista y favorezca el multilateralismo. De este modo, tal vez logre un liderazgo mayor, no menor, de los EE.UU. en la OMC allí donde se ha producido una carencia en los últimos años. Esto, por supuesto, no significa que la nueva Administración vaya a aceptar sencillamente las propuestas que hay actualmente sobre la mesa. Sin embargo, tal y como se sugirió más arriba, eso tal vez no sea malo.
55. Las próximas elecciones generales de la India deben celebrarse antes de mayo de 2009. Las elecciones del Brasil tendrán lugar en 2010. La nueva Comisión Europea asumirá el cargo en noviembre de 2009. Estas son las fechas clave para algunos de los principales actores. Sugieren que la conclusión de las negociaciones de Doha en 2009 sería difícil, pero no imposible.
56. A todo esto hay que añadir que numerosas grandes empresas, especialmente de los sectores de la industria manufacturera y de los servicios, no están nada convencidas de las ventajas del marco de julio de 2008, con lo que se puede deducir razonablemente que en el proceso de Doha todo se encuentra lejos de un “trato hecho”. Aún queda mucho por decir, queda mucho por negociar y los miembros de la OMC que se encuentran fuera del círculo elegido harían bien en pensar con calma y de un modo constructivo en los próximos meses sobre la forma que podría adoptar una conclusión más satisfactoria.
Acrónimos
ACP |
Grupo de Estados de África, el Pacífico y el Caribe |
ADPIC |
Aspectos de los Derechos de Propiedad relacionados con el Comercio |
AGCS |
Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios |
AGDC |
Ayuda Interna Global Causante de Distorsión del Comercio |
AMNA |
Acceso a los mercados para los productos no agrícolas |
CE |
Comunidades Europeas |
CNC |
Comité de Negociaciones Comerciales |
EE.UU. |
Estados Unidos de América |
G-7 |
Grupo de los siete |
G-33 |
Grupo de los treinta y tres |
IED |
Inversión Extranjera Directa |
MGA |
Medida Global de la Ayuda |
MSE |
Mecanismo de salvaguaria especial |
OMC |
Organización Mundial del Comercio |
OSD |
Órgano de Solución de Diferencias |
PDD |
Programa de Desarrollo de Doha |
PMA |
Países menos adelantados |
SA |
Sistema Armonizado |
SACU |
Unión Aduanera del África Austral |
UE |
Unión Europea |
USTR |
Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales |
|