1. La Tercera
Sesión de la Conferencia Ministerial de la Organización
Mundial del Comercio celebrada en Seattle fue suspendida el viernes
3 de diciembre. No se llegó pues a ninguna Declaración.
Ministros y funcionarios, así como la Secretaría de la
OMC, van ha examinar a partir de ahora el modo de reanudar el proceso.
2. El fracaso
de una Conferencia Ministerial sobre cuestiones comerciales es poco
frecuente pero no es un hecho único. Es importante considerar
los motivos de lo ocurrido.
3. En este
sentido, son clave las cuestiones de orden sistémico y organizativo.
Las largas negociaciones en torno a la nominación del nuevo Director
General desviaron a los funcionarios presentes en Ginebra del proceso
de preparación de la Conferencia Ministerial de Seattle. Igualmente,
durante dicho período, la ausencia de un Director General trabó
la labor de la Secretaría y la dirección del proceso.
Este problema se vio agravado por la falta de liderazgo político
de los Miembros clave antes de la Conferencia. Los proyectos de documentos
dejaron, por consiguiente, demasiados puntos pendientes para ser decididos
durante la Conferencia Ministerial.
4. Resultó
obvio que los procedimientos establecidos en los inicios del GATT, concebidos
para aproximadamente 30 Miembros activos, a fin de que se adoptaran
las decisiones por consenso, no funcionan de manera satisfactoria con
un total de 135 Miembros. Es especialmente con respecto de los países
en desarrollo, que constituyen actualmente una mayoría significativa
y que a menudo, debido a su falta de conocimientos técnicos,
fueron excluidos de ciertas reuniones importantes celebradas en Seattle
en las que participaron un número limitado de actores clave.
Sin embargo, la participación de los países en desarrollo
en las actividades de la OMC y en los preparativos de la Ministerial
contrasta fuertemente con la falta de participación activa de
los mismos en las Rondas de negociaciones comerciales multilaterales
precedentes, en los que tan sólo un grupo reducido de países
en desarrollo contaba con los conocimientos técnicos y el interés
necesarios para tratar de influir en las negociaciones y así
defender sus objetivos nacionales.
5. Es cierto
que la participación de los países en desarrollo en el
proceso de preparación de la Conferencia Ministerial de Seattle
no tiene precedentes, como lo demuestra el gran número de propuestas
presentadas por estos países en relación con los principales
temas de negociación. Así pues, el proceso de negociación
de Seattle, calificado de "medieval" por uno de los principales
negociadores de un grupo de países desarrollados, no cumplió
las expectativas de los países en desarrollo, los cuales se sintieron
marginados del proceso de toma de decisiones que tuvo lugar en Seattle.
Dichos países hicieron públicas sus opiniones a través
del Grupo Africano y del CARICOM que declararon oficialmente su "decepción
y desacuerdo" en cuanto a la manera en la que se desarrollaron
las negociaciones y a la falta de transparencia del proceso. Antes de
convocar nuevamente la Conferencia Ministerial, será preciso
analizar muy de cerca la manera de lograr una mayor transparencia y
participación, sin que por ello se sacrifique la eficacia del
proceso.
6. Otro
elemento que ha contribuido al fiasco de la Conferencia Ministerial
de Seattle está vinculado a la reciente posición adoptada
por los grupos de presión y las ONG, según los cuales
el sistema de comercio mundial es responsable de que se hayan limitado
los derechos de los gobiernos nacionales en el ámbito de la protección
de la salud, de los trabajadores, del medio ambiente y de los consumidores;
por otra parte, la creciente publicidad de la que se benefician dichos
grupos ejerce gran presión sobre los negociadores. La vinculación
entre cuestiones como las normas laborales y medioambientales y las
sanciones comerciales es por tanto más sensible y polémica.
Será preciso definir con claridad en el futuro el papel de las
ONG, de los gobiernos nacionales y de la OMC.
7. Por
último, ciertos elementos circunstanciales (como celebrar la
conferencia en los Estados Unidos, en donde ciertas consideraciones
de política interna han tomado proporciones desmesuradas, dada
la cercana fecha de las elecciones presidenciales estadounidenses) ha
complicado más todavía una situación ya de por
sí problemática. Un ejemplo de lo anterior es la insistencia
por parte de los Estados Unidos de incluir en la Declaración
Ministerial, y ello por motivos políticos, la polémica
cuestión de las normas fundamentales del trabajo, a la que se
oponían tajantemente los Miembros en desarrollo. De igual manera,
la falta de flexibilidad (y voluntad política) por parte de todos
los negociadores en Seattle, que ya pudo percibirse en Ginebra en vísperas
de la Conferencia, auguraba el negativo desenlace de la reunión.
Por otra parte, el lanzamiento de una nueva Ronda de negociaciones no
parecía ser de interés para nadie.
8. En lo
referente a la estructura de la Conferencia Ministerial, los órganos
principales fueron los siguientes:
·
Sesión Plenaria
·
Comisión Plenaria
·
Grupos de trabajo de la Conferencia Ministerial
- Agricultura,
Presidente: Sr. G. Yeo, Ministerio del Comercio y de la Industria,
Singapur.
- Aplicación
y Normas, Presidente: Sr. P.S. Pettigrew, Ministro del Comercio
Internacional, Canadá.
- Acceso a
los Mercados, Presidente: Sr. M. Malie, Ministro del Comercio y
de la Industria, Lesotho.
- Cuestiones
relativas a Singapur, Presidente: Sr. A. Lockwood Smith, Ministro
del Comercio Internacional, Nueva Zelandia.
- Cuestiones
sistémicas, Presidente: Sr. J.G. Valdes, Ministro de Asuntos
Exteriores, Chile; Copresidente, Sr. Anupkumar, Ministro del Comercio,
Fiji.
9. En lo
referente a la substancia de las negociaciones, además de la
falta de preparación de la Conferencia Ministerial ya mencionada,
era obvio que varias delegaciones principales estaban tratando de negociar
el resultado de una nueva Ronda de negociaciones, en lugar de los parámetros
de ésta; cabe señalar asimismo que numerosos participantes
de países en desarrollo se mostraron particularmente exigentes,
lo que no resulta sorprendente, dados los escasos resultados que según
su opinión obtuvieron de la Ronda Uruguay. Otro factor importante
fueron las discrepancias que suscitaron los programas de trabajo presentados
por los Estados Unidos y por la Unión Europea; el enfoque de
los Estados Unidos restringía considerablemente el alcance de
la nueva Ronda de negociaciones comerciales multilaterales, mientras
que la Unión Europea apoyaba un mandato más amplio, dada
la necesidad de obtener resultados positivos en el mayor número
de temas de su interés para poder así contrarrestar sus
concesiones agrícolas.
10. Las
diferencias en los enfoques de los Estados Unidos y de la Unión
Europea se reflejan asimismo en sus actitudes frente al "resultado"
de las negociaciones "congeladas" y en la forma de proseguirlas.
Según la opinión de los Estados Unidos, todos aquellos
documentos que se han examinado, en particular el llamado Proyecto de
Texto de la Ministerial "3/12-05.45", siguen pendientes, mientras
que la Unión Europea parece opinar que sería más
conveniente reanudar la Conferencia Ministerial desde el principio.
Si bien no se trata de un documento adoptado por consenso, el llamado
"3/12-05.45", único "resultado" de Seattle,
será probablemente la base del nuevo proceso de negociaciones,
aunque la Unión Europea lo rechace por considerarlo un documento
"muerto". Habida cuenta de que no se ha llegado a ningún
acuerdo, resulta claramente inadecuado tratar de formular un comentario
detallado. Sin embargo, puesto que se trata del último documento,
cabe señalar, desde el punto de vista de los países en
desarrollo, los aspectos siguientes:
a. En
el preámbulo, se expresa el compromiso de "hacer efectiva
y operacional la cuestión del trato especial y diferenciado
en su conjunto". Es importante, cuando proceda, que dicho compromiso
se refleje en medidas jurídicamente vinculantes establecidas
en acuerdos específicos; pero está claro que este tema
se incluirá en el mandato de las negociaciones.
b. En
lo referente a la aplicación de los acuerdos y decisiones ya
existentes, se ha elaborado una lista exhaustiva sobre las "esferas
de interés" (con el establecimiento de un Mecanismo Especial
bajo la supervisión del Consejo General a fin de que dichas
esferas sean tratadas "de ser posible en un plazo de un año".
Se ha incluido asimismo en el Anexo del documento "3/12-05.45"
una serie de proyectos de decisiones; sin embargo, hasta el momento,
se trata sobre todo de exhortaciones de carácter general, por
ejemplo "examinar con especial atención toda aplicación
tendente a iniciar una investigación sobre prácticas
antidumping " en un plazo de 365 días a partir del intento
de aplicación precedente.
c. En
cuanto a la nueva Ronda de negociaciones, los principios y puntos
organizativos no son nada sorprendentes (por ejemplo el compromiso
único); sin embargo, lo que conviene destacar es que el trato
especial y diferenciado ha de "reflejarse en disposiciones efectivas
y operativas", sin referencia alguna a disposiciones jurídicamente
vinculantes.
d. Las
disposiciones relativas a la cooperación técnica se
acompañan de observaciones como "dentro de los recursos
disponibles, tanto financieros como humanos", si bien se mencionan
específicamente ciertos países que carecen de representación
permanente en Ginebra. La eficacia de la cooperación técnica
requiere un compromiso real para poder suministrar fondos y recursos
humanos. Sin embargo, la consideración esencial es que se reexamine
el contenido y las modalidades que se deberán adoptar para
hacer más efectiva la cooperación técnica.
e. No
se hace mención a disposiciones especiales en materia de acceso
a los mercados para los países menos adelantados. Ello se debe
a ciertos productos particularmente sensibles (como los textiles)
para los países desarrollados. De igual modo, no se hace referencia
a la iniciativa de reducción acelerada de los aranceles aduaneros
(accelerated tariff liberalisation initiative - ATL), dadas las divergencias,
en cuanto a su alcance, entre los países desarrollados.
f. Si
bien de limitado alcance, la incorporación de un elemento de
carácter medioambiental, recogido en la disposición
según la cual el Comité de Comercio y Medio Ambiente,
así como el Comité de Comercio y Desarrollo "proporcionarán
un foro para identificar y debatir" los aspectos de las negociaciones
relativos al medio ambiente y al desarrollo.
g. De
manera sorprendente, la relación entre las normas fundamentales
del trabajo y el comercio no constan en absoluto en el proyecto de
texto.
11. El
paso siguiente será determinar las modalidades que permitan reiniciar
el proceso, incluyendo el si se deberá volver a convocar la Conferencia.
Previamente, el Director General examinará las cuestiones sistémicas,
en particular la participación de todos los Miembros en el proceso
de negociación y la forma de llegar a un proceso de toma de decisiones
más equitativo. A continuación, los delegados presentes
en Ginebra efectuarán un balance y en ese contexto prepararán
las decisiones necesarias dentro del marco del Consejo General. El momento
de la celebración de la nueva Conferencia dependerá de
la voluntad política de llevar a buen término las negociaciones;
puede que una de las consideraciones determinantes sean las elecciones
presidenciales estadounidenses que tendrán lugar en noviembre
de 2000.
12. Mientras
tanto, los trabajos relativos al programa incorporado se iniciarán
en enero de 2000. De manera específica, se desarrollarán
negociaciones en relación con el Acuerdo sobre la Agricultura,
el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios y el Acuerdo sobre
los ADPIC. No obstante, puesto que no se llegó a ningún
acuerdo en Seattle y que, por consiguiente, no se definieron directrices
en cuanto a la dirección que deberán tomar las nuevas
negociaciones, existen preocupaciones en cuanto a la eficacia de las
mismas.
13. En
suma, el fracaso de la Conferencia Ministerial refleja que los Miembros
de la OMC no estaban preparados para iniciar una nueva Ronda de negociaciones
de gran alcance. La OMC se ha visto debilitada por ello. Depende ahora
de los Miembros de la OMC la salvaguardia del sistema, el cual sigue
siendo de interés para la comunidad internacional en general,
y para los países en desarrollo en particular. Para este cometido,
la Secretaría y el Director General de la OMC deberían
poder contar con el apoyo incondicional de todos los Miembros.